Encuentros recientes con estafadores
Es probable que hayas encontrado a un estafador recientemente, ya sea por teléfono, correo electrónico o redes sociales. Solo el año pasado se presentaron 2.6 millones de informes de fraude, y las personas informaron haber perdido $10 mil millones a manos de estafadores. Puede parecer que cada mensaje que recibes es de un estafador romántico, un ‘Pig Butcherer’ o un fraude de suplantación de identidad. Y podrías pensar que nunca caerías en uno, pero definitivamente podrías.
Trucos psicológicos de los estafadores
Los estafadores utilizan una amplia gama de trucos psicológicos para confundirte y convencerte de tomar decisiones que, al mirarlas en retrospectiva, probablemente te parecerán increíbles. Un truco común es el apelar a la autoridad. A menudo se hacen pasar por personas en autoridad, como funcionarios del gobierno o agentes del orden, aprovechando nuestra tendencia a ceder ante aquellos que tienen poder. Otra técnica es la presión de tiempo, donde utilizan la escasez y el miedo para presionarte a actuar rápidamente.
El efecto de la recíproca y la manipulación emocional
La reciprocidad es otro aspecto en el que se basan los estafadores; cuando alguien hace algo por nosotros, sentimos una “deuda social” de devolver el favor. Asimismo, el ‘love bombing’ en fraudes románticos consiste en abrumar emocionalmente a la víctima, logrando que se sienta obligada a mantener la relación y, eventualmente, a enviar dinero. También emplean lo que se conoce como ganancias tempranas, donde permiten que los estafados vean ganancias iniciales para generar confianza y fomentar inversiones adicionales.
Señales de alerta de estafas
Algunas señales de advertencia a tener en cuenta incluyen cualquier presión para actuar inmediatamente, solicitudes inusuales sin un saludo previo, o cumplidos de personas desconocidas que pueden ser indicativos de manipulación. Si un extraño te formula preguntas sin antecedentes, es momento de tomártelo con calma y evaluar la situación para evitar caer en una estafa.
Fuente y créditos: lifehacker.com
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