Hoy

    Después de las elecciones, California (sí, ese inframundo) seguirá avanzando el mundo sin importar qué.

    After the Election, California (Yes, That Hellscape) Will Keep Moving the World Forward No Matter What

    Cambios en el Transporte Tras la Segunda Guerra Mundial

    Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la cultura del automóvil estadounidense emergió en el sur de California, el estado utilizó un aumento en el impuesto sobre la gasolina para construir una de las primeras redes de autopistas modernas. En los años 50, el gobierno federal de EE. UU. adoptó este modelo para construir el sistema de carreteras interestatales. California lideró la lucha contra la gasolina con plomo, prohibiendo su venta en 1992, cuatro años antes de que lo hiciera el resto del país. En 2019, tras la reversión de los estándares de emisiones por parte de la administración de Donald Trump, California alcanzó un acuerdo con los principales fabricantes de automóviles del mundo para endurecer aún más los estándares existentes en respuesta al cambio climático.

    California como Estado de Reinventación

    Lo significativo de esto no es solo la historia, sino cómo California enfrenta dinámicas actuales en áreas cruciales que no se discuten ampliamente más allá de sus fronteras. La evolución de California es un testimonio de su capacidad para inventar soluciones rápidamente. Aunque Kamala Harris aún no haya sido elegida presidenta, lo que ha aprendido en California podría influir en su enfoque nacional y global. California merece ser vista como un “estado de reinvención” y no solo como un “estado de resistencia”. A pesar de la administración de Trump, aún hay una buena posibilidad de que “como va California, así va el país”.

    El Ferrocarril de Alta Velocidad en California

    Regresando al tema del transporte, el sistema de autopistas que California construyó en el siglo XX está congestionado y no se pueden construir más. Esto llevó a los votantes de California, en 2008, a aprobar un bono inicial de casi 10 mil millones de dólares para construir una línea de tren de alta velocidad que eventualmente se extendería unos 800 km de Los Ángeles a San Francisco, a través del Valle Central. A pesar de ser considerada por algunos un “elefante blanco” y estar muy por encima del presupuesto, el proyecto ha recibido la aprobación ambiental para los 463 km de Los Ángeles a San Francisco. La construcción en el Valle Central avanza más de lo que muchos creen, y en tres o cuatro años, se espera que los trenes de prueba estén en funcionamiento. Al finalizar, se espera que este sistema de ferrocarril de alta velocidad sea uno de los más rápidos del mundo, utilizando electricidad generada por energía solar durante todo su recorrido.

    Fuente y créditos: www.wired.com

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