El Louvre y su renovación
Si no has visitado el Louvre, entonces realmente no has visto París; este pensamiento puede ser compartido por los casi 9 millones de visitantes que llegan al museo cada año para intentar vislumbrar la Mona Lisa entre la multitud.
El museo en sí tiene 230 años, y muchas de sus estructuras están llegando a sus límites. Las paredes están húmedas, poniendo en riesgo las obras de arte, y la entrada bajo la icónica pirámide de cristal es demasiado pequeña para el número creciente de visitantes.
Eso cambiará para 2031, año en que se espera que una importante renovación, anunciada recientemente por el presidente francés Emmanuel Macron, llegue a su fin, permitiendo que el edificio deteriorado brille con una nueva luz moderna.
El proyecto de renovación, anunciado esta semana, se titula ‘Louvre Nueva Renacimiento’.
Preparando los museos para el futuro
¿Cómo pueden equiparse los museos para el futuro y hacerse competitivos a nivel internacional?
Esta es también la pregunta que se plantea en Berlín, donde la Isla de los Museos —un complejo de edificios clásicos y modernos reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— recibe a casi 3 millones de personas anualmente.
Tres de los cinco edificios históricos de la Isla de los Museos ya han sido renovados y están abiertos al público: la Antigua Galería Nacional (Alte Nationalgalerie), el Museo Bode y la Nueva Galería Nacional (Neue Nationalgalerie). Desde 2019, la moderna Galería James Simon ha servido como entrada y área de recepción para los numerosos visitantes de la isla.
Las obras comenzaron en el Museo de Pérgamo en 2012 y se espera que se prolonguen hasta 2037. Las famosas obras de arte del museo, como el antiguo altar de Pérgamo griego o la puerta Ishtar babilónica, pasarán años en almacenes.
Reimaginar los museos como espacios de socialización
Un consenso general emergió claramente durante la pandemia de COVID-19, cuando los museos se vieron obligados a cerrar, con lo que resultaron grandes pérdidas financieras: los museos necesitan diferentes ofertas si quieren llegar a la gente, y deben convertirse en más que un simple destino de peregrinación para los amantes del arte.
Para muchas personas, ir a un museo es una actividad recreativa, algo que hacer en una tarde lluviosa o una parte esencial de unas vacaciones en la ciudad. Las ofertas de los museos deberían corresponder a esta visión, y concebirse no solo como lugares de educación, sino como espacios elegantes para socializar.
Durante décadas, muchas ciudades, incluida Berlín, han organizado una “Noche Larga de Museos”: los visitantes pueden comprar entradas a precio reducido que les permiten recorrer los museos por la noche mientras comen, beben, conversan, escuchan música o incluso bailan con un DJ.
La digitalización de los museos
Las largas filas son algo que Eike Schmidt conoce bien de su tiempo como director de las Galerías Uffizi en Florencia, Italia, donde estuvo al frente de 2015 a 2023. Durante su gestión, buscó modernizar los museos.
Con la ayuda de expertos en TI, desarrolló un sofisticado sistema de gestión de entradas que permite a los visitantes reservar digitalmente un intervalo de tiempo específico para su visita. Los programas y algoritmos gestionan el volumen de visitantes al rastrear cómo y cuándo se mueven las personas y cuánto tiempo pasan en ciertos lugares. Los precios de entrada son más caros en temporada alta y más bajos en temporada baja.
Casi todos los museos ahora reconocen la importancia de las redes sociales. Muchos de ellos están incluso en TikTok, como los Uffizi (170,000 seguidores), el Rijksmuseum en Ámsterdam (200,000 seguidores) o el Museo de Arte Moderno (MoMA) en Nueva York (300,000 seguidores).
La obra más famosa de Leonardo da Vinci, la Mona Lisa, tendrá su propia sala dedicada en el “nuevo” Louvre.
Fuente y créditos: www.dw.com
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